miércoles, 23 de enero de 2008

Kaos en el Bread & Butter

Mi night correspondant, Issu Bye, me cuenta el éxito de los desfiles del Bread & Butter, el de Custo Barcelona y el de Philipp Plein. Los califico de éxito, cargando tal concepto de todo el sarcasmo y la mala leche que os podáis imaginar. La desorganización estuvo a la altura de una corrida de toros en la fiesta popular de un pueblo de tercera. El alboroto fue el de un recreo de primaria en un día de lluvia. Y el descontrol y la desinformación propios del primer día de rebajas. En definitiva, el caos estuvo a la altura del de un mal día de Cercanías Renfe en Barcelona.

El de Custo fue de película, pero de las de catástrofes. Issue Bye dice que a las once de la noche (el desfile debía empezar a las 23.30) el acceso al Palacio Nacional era todo un poema. Una muchedumbre inundaba la entrada, soportando la gélida temperatura de una noche de enero sobre Montjuïc. Entre sus manos temblorosas sostenían esas esferas móviles de colorines que deberían de darles acceso y asiento. Quejas y malhumor. Los que tuvieron la suerte y la fortuna de entrar, parece ser que no salieron más contentos. La promesa fue un avance del otoño-invierno que presentará en Nueva York, pero la realidad, más de lo mismo. Lo único nuevo fueron los vestidos de noche.

Y es que ahora Custo diversifica. Y lo hace porque necesita un inversor ya. Los números ya no son los que eran: lleva sumando pérdidas un par de años (al menos, los que podemos consultar en el registro mercantil) y mantenerse en la cresta de la ola es caro. Carísimo. Para más inri, los estampados ya no están de moda. No está el horno para bollos. No está la cosa como para que detallistas y prensa se cojan un resfriado de aúpa a su costa, con nervios, cabreo y taxis de ida y de vuelta por 30 euros (que han subido tarifa).

Pero el follón de Custo fue toda una anécdota al lado del de Philipp Plein, que según Issu Bye fue todo un festival. La cadena de televisión alemana Pro 7 quiso aprovechar el desfile de este diseñador también alemán para su programa Germany´s Next Topmodel, que viene a ser un Súpermodelo en versión germana, un detalle que parece ser se mantuvo en secreto hasta la llegada de su presentadora: la top, por supuesto alemana, Heidi Klum, que actuó como una auténtica maniquí, pero de escaparate de grandes almacenes. Su silencio, su actitud distante y su paso fantasmal le valieron el abucheo sin misericordia de la prensa (plumilla y gráfica).

El desfile, un desastre como pocos se recuerdan. El cásting lo formaban las concursantes de este programa de televisión, todavía muy verdes, ya que se trataba de una de las primeras rondas de selección. Pobrecillas. Sus delicados e infantiles tobillos se doblaban incapaces de soportar los taconazos de diez centímetros sobre los que pretendían andar. Cuánta crueldad. Sin duda el concurso alemán tiene mucho en común con la versión española de esta escuela de señoritas. ¿La ropa? Quién sabe. Todo el mundo estaba pendiente de ver cómo cedían, igual que juncos, las piernecitas adolescentes a la inclemencia de la pasarela.

Y todo esto que cuenta Issu Bye fue lo suficientemente grave para que el director del Bread & Butter se llevase un cabreo de campeonato. Atención a las declaraciones de Karl Heinz Müller: “Este pase de modelos me ha dejado perplejo. Y dada la ocasión, me gustaría decir algunas palabras al respecto: nunca habría creído que una gran cadena de televisión alemana trabajara así. La organización fue muy poco profesional, no había ningún tipo de supervisión de las modelos, casi no hubo ensayos, sólo bebían y comían, todo les iba demasiado grande, en conclusión, fue indignante. En mi opinión, las chicas fueron puestas en ridículo. Siento que han abusado de nuestra confianza”.

Y sigue: “Una presentación como ésta no está en acorde con la cultura del Bread & Butter, siendo para nosotros esencial el cuidar de todos nuestros expositores e invitados. Queda claro que un show de estas características no tendrá lugar nunca más”.

Se acabó el cachondeo. De hecho, esta actitud de Heinz Müller encauza con el nuevo lema que quiere abanderar el Bread & Butter de cara al verano: New Order. Profile your Business. O lo que es lo mismo: Ei! Aquí se viene a hacer negocio. Una manera de tirar de las orejas a tanto pelacañas tienes-un-cigarrito-por-ahí que transita por el salón con aires de mega estrella de la canción porque es el becario asistente freelance de una agencia de relaciones públicas.

2 comentarios:

Belvis dijo...

Eres la mejor!!! Seguiré trabajando por las noches para que mantengas a tus lectores informados.

Por cierto, ¿hacemos un intercambio de links en nuestros blogs? Nos daría juego...

Besos,
Issu Bye

Coco Rosa dijo...

Okei. Me parece una idea genial!!